¿Cómo afectan las vías aéreas a sus cuerdas vocales?
Una obstrucción nasal persistente, ya sea por una desviación del tabique nasal o la presencia de pólipos nasales, obliga al paciente a respirar por la boca, lo que reseca e inflama la laringe. Esta irritación constante suele acompañarse de dolor de garganta y amigdalitis recurrentes. Además, el drenaje postnasal derivado de infecciones del oído o procesos inflamatorios superiores puede irritar crónicamente el tejido laríngeo, provocando problemas de voz que van desde una ronquera leve hasta la disfonía completa.