De la congestión a la apnea del sueño
Cuando los pólipos nasales bloquean las vías aéreas, es común que el paciente desarrolle ronquidos intensos y, en casos más severos, apnea del sueño. Esta dificultad para ventilar correctamente suele obligar a la respiración bucal, lo que irrita la faringe provocando amigdalitis, laringitis y un constante dolor de garganta. Además, la presión interna puede verse agravada si coexiste una desviación del tabique nasal, haciendo que los problemas de voz sean una queja recurrente debido al esfuerzo fonatorio.